UN LUGAR LLAMADO GAMBO
Durante el próximo mes de Marzo voy a participar en un proyecto de cooperación internacional en Etiopia, a través de la Asociación Tamiru – Aduna. Esta asociación tiene una larga tradición de cooperación con el Hospital General Rural de Gambo de Shashemane, situado en la provincia de Arsi, a unos 245 kilómetros de la capital de Etiopia (Addis Abeba), y atiende a una población aproximada de 3 millones de habitantes, junto con otro hospital regional, el Hospital de Asella.
El Hospital de Gambo, existe y funciona, gracias a la solidaridad internacional canalizada por donaciones anónimas y material facilitado por centros sanitarios europeos, especialmente de hospitales italianos y españoles, que acuden regularmente a ayudar a la población local. En mi caso, formo parte de un equipo sanitario vinculado al Hospital Universitario la Fe de Valencia, compuesto en total por 7 personas: un traumatólogo, un cirujano general, tres enfermeras, una residente de rehabilitación y yo mismo, como residente de cirugía ortopédica y traumatologia.
El objetivo, desde el punto de vista de mi especialidad, será la cirugía reconstructiva de las secuelas de la lepra, especialmente transferencias tendinosas, curas de ulceras leprosas, amputaciones y cobertura con colgajos. También se atiende patologia endémica de la zona, que en nuestro medio es casi impensable verla, como osteomielitis, abcesos de partes blandas, tuberculosis óseas… En la mayoría de los casos se trata de patologia muy evolucionada, que llega en fase de secuela, y resulta difícil la restitución completa, de modo que la cirugía adquiere un carácter paliativo, a intentar mejorar la funcionalidad para ganar así calidad de vida, o salvar el miembro afectado evitando la amputación.
Es mucha la ilusión por participar en este proyecto, y también muchos los temores, por todas las precauciones, profilaxis y vacunas que he tenido que ponerme y que aún me faltan por poner (meningitis ACWY, hepatitis AB, tetanos, fiebre tifoidea, colera, paludismo-malaria, fiebre amarilla…), pero sobre todo, la principal preocupación es no estar a la altura de lo que se espera de mí. En nuestro medio, estamos acostumbrados a disponer de gran cantidad de material médico y quirúrgico, que allí es extremadamente escaso y rudimentario, por lo que deberemos agudizar el ingenio.
Al comentarlo con familiares y amigos, he recibido todo tipo de comentarios, desde gente que ve este viaje como lo que realmente es: un gesto solidario altruista y desinteresado por intentar aportar mi grano de arena a ayudar a los demás, hasta gente que lo ve como una pérdida de tiempo (supone perder un mes de mi rotatorio, sin saber si podré recuperarlo más adelante), dinero (el viaje en total oscilará alrededor de los 1000 euros, teniendo en cuenta que ese mes sólo cobraré mi sueldo base de residente sin ningún tipo de complementos) y un riesgo innecesario.Yo siempre he dado una importancia relativa al dinero. No soy un iluso que viva de la autopia de una sociedad no materialista, pero creo que existen valores e ideales que deben ser protegidos y fomentados, no todo en la vida debe hacerse en función de lo que vamos a recibir por nuestro trabajo, debe también existir la solidaridad y la entrega noble y desinteresada de las personas.Muchos países en vías de desarrollo se aprovechan de la cooperación internacional para no invertir en el desarrollo de sus propios sistemas sanitarios, y ciertamente es una laguna negra de todo este proyecto, pero no podemos esperar a que esos gobiernos corruptos se decidan a ayudar a su gente y mientras dejarlos abandonados a su suerte.
En fin, confio en que todo vaya bien.

