VUELTA AL TRABAJO

Noviembre 12, 2007 at 3:59 pm (GENERAL)

Hacia tiempo que no encontraba la ocasión para escribir, y tampoco tenia la ilusión necesaria para hacerlo. Resulta que hace un par de semanas tuve una experiencia muy desagradable en el trabajo que me ha tenido pensativo hasta hace poco. 

No suelo hablar mucho de mi trabajo fuera del ambiente hospitalario, sobre todo porque el código deontológico y mi ética personal, me lo impiden en buena medida, pero también porque la medicina ya consume casi todo mi tiempo, como para dedicarle además los pocos momentos libres de los que dispongo. En cualquier caso, comentaré lo que sucedió.

El contexto es la madrugada de una guardia de fin de semana en un hospital de referencia. La guardia estaba siendo mala, con los típicos pacientes que acuden tras sufrir agresiones y presentan todo tipo de heridas, los que han sufrido accidente de tráfico y además, toda esa maravillosa gente que aunque aquejan discretas molestias de meses o años de evolución, deciden simplemente ir un día a urgencias del hospital, sin haber acudido jamás a un ambulatorio. Recibimos el aviso de que una unidad del SAMU ha recogido a un anciano en su domicilio, que tras una caída casual presentaba un déficit motor total en miembros superiores e inferiores. Ante la sospecha de lesión medular aguda, debe aplicarse un protocolo de lesionados medulares, que incluye una exploración neurológica sistemática, detallada y repetida en el tiempo, para establecer el nivel de la lesión y su progresión, así como iniciar inmediatamente una pauta de corticoides intravenosos a altas dosis, monitorizar al enfermo por el riesgo de disregulación autonómica y movilizarlo en bloque.  

Pues bien, puedo decir que de estos cuatro puntos, NO se hizo ninguno bien. Fue una lamentable cadena de errores humanos, que no sé si calificar de negligencias, desde el equipo del SAMU, hasta los médicos de puertas de urgencias, el equipo de celadores y enfermería, también por supuesto el radiólogo de guardia, y pasando como no por nosotros mismos, el equipo de traumatología de guardia. Por no entrar en detalles, sólo diré que todo el mundo eludía responsabilidades, en lugar de intentar atenderlo rápidamente de forma coordinada por todo el equipo sanitario. Las guardias de mi hospital son un auténtico caos, que queda claramente de manifiesto cuando llegan pacientes graves, que acaban empeorando su pronóstico o incluso falleciendo (como fue lamentablemente este caso) por no existir una buena organización en urgencias. 

Esa noche, discutí con mis compañeros de guardia, pero sobre todo con mis adjuntos, porque no compartía sus criterios y pensaba que al paciente no se le estaba prestando la atención debida. De hecho, la relación con ellos es muy tensa desde entonces, y encima ahora tengo la consideración de ser una persona conflictiva. Todo esto me ha dejado bastante cabizbajo hasta hace pocos días. Me había citado un paciente al que operé en una guardia y que casi había tenido una amputación total del dedo. Lo he estado siguiendo de cerca porque tenía mis dudas de que ese dedo fuese viable, pero afortunadamente lo ha sido. Los padres del paciente (que era un niño) me habían traído una caja de bombones como muestra de agradecimiento. Me ha hecho mucha ilusión, no sé si es correcto aceptar un regalo de un paciente, pero la cuestión es que lo he hecho, y con mi caja de bombones bajo el brazo he subido a la planta de oncología infantil y lo he entregado a la supervisora para que lo repartiera entre los niños ingresados en planta. Hacia tiempo que no experimentaba una sensación tan placentera…

2 comentarios

  1. Lara dijo:

    Jo, parece un capitulo de una de esas series de médico que están tan de moda ultimamente, lo lamentable es, que es verdad, y que la muerte esta ahi y no es solamente un papel.

    La verdad que los medicos, bueno, en general todos los profesionales y en particular todos los que se alaban a si mismos por años y años de experiencia, habria que decirles que muchos de esos años no son de elogios, sino de pena. porque se vuelven mas insensibles, ven todo mas normal y se olvidan muchas veces de como debe ser el trato a las personas, y de como se ha de reaccionar, en vez de quedarse parado y esperar.

    Aunque, este caso, es mas notable, puesto que vuestro responsabilidad es mayor a la de muchos que juegan con maquinas.

    Para concluir, y para decir un poco aquello que pienso de los médicos, solo tengo una palabra, gracias, porque el ser humano no es una maquina, dos mas dos no son cuatro, no es todo tan sistematico ni tan organizado, somos imprevisibles. Así que… bueno que seguir adelante, pero por favor nunca dejeis q la experiencia os gane.

    Besitos!!!

  2. rondinaire dijo:

    Muchas gracias Lara. La gente suele tener una visión muy idealizada de lo que es la medicina, y las series de televisión, fomentan aún más esa visión utópica. Por desgracia, la práctica diaria es otra cosa, y la verdad es que en muchos casos todo el sistema no se hunde gracias a la buena voluntad de algunas personas, que con sacrificio personal hacen que un mal sistema como es el nuestro, siga funcionando.

    Yo puedo entender que después de toda una vida trabajando sin tener ningún reconocimiento profesional y presionados por la administración, muchas personas acaben quemadas, pero eso no les exime de eludir sus responsabilidades.

    En la educación la situación es muy parecida. Habitualmente si hay un buen equipo directivo el colegio funciona bien, pero en cuanto a los coordinadores de grupo y la dirección van por libres, se convierte en un caos absoluto, y los afectados acaban siendo los niños.

Escribe un comentario