ASÍ HABLÓ ZARATHUSTRA

Octubre 10, 2007 at 8:47 pm (LITERATURA)

Llevó algún tiempo leyendo a ratos sueltos ASÍ HABLÓ ZARATHUSTRA, de Nietzche, y la verdad es que no se parece a ningún ensayo que haya leído hasta la fecha. Es bastante denso, y en ocasiones cuesta entender de lo que realmente está hablando de no ser por el pie de página explicativo, ya que utiliza mucha referencias cruzadas a otros autores contemporáneos.

La asignatura de filosofía siempre fue una de mis preferidas en el Instituto, aunque la verdad es que tuve a profesores muy buenos, y eso también influye. En cualquier caso, creo que es una asignatura que ayuda a abrir la mente, especialmente en una época tan difícil como puede ser la adolescencia. En muchas reformas educativas han intentado suprimirla, relegarla a asignatura optativa, lo cual creo que seria un error. Aquí dejo el último pasaje que he leído:

…”Hermano mío, ¿quieres marchar a la soledad? ¿quieres buscar la senda que conduce a ti mismo? Deténte un poco, y escúchame.El que busca, con facilidad se pierde a sí mismo. Todo aislamiento es culpable, así habla el rebaño. Y tú has venido formando parte del rebaño durante mucho tiempo. La voz del rebaño retumba todavía en tus oídos. Y dices: yo ya no tengo la misma conciencia que vosotros, más esa palabras son queja y dolor.

Mira: aquella conciencia única engendró también ese dolor; y en tu aflicción brilla aún el último destello de esa conciencia.

Mas ¿quieres seguir la senda de tu aflicción, el camino que te conduce hacia ti mismo? ¡Muéstrame tu derecho y tus fuerzas para hacerlo! ¿Eres tú una nueva fuerza y un nuevo derecho? ¿un primer movimiento?, ¿una rueda que gira por sí misma? ¿puedes obligar a las estrellas a que giren a tu alrededor?

¡Ay, existe tanta ansia de elevarse! ¡Existen tantas convulsiones de codicia! ¡Muéstrame que no eres un ambicioso ni un codicioso!
¡Ay, existen tantos grandes pensamientos que hacen el oficio de fuelles: inflan y quedan más vacíos!
¿Te llamas libre? Quiero que me digas tu pensamiento dominante, y no simplemente qu has escapado de un determinado yugo. ¿Eres alguien con derecho a escapar de algún yugo? Pues no faltan quienes perdieron su último valor al escapar de su servidumbre.
¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zarathustra! Tus ojos deben decirme claramente: libre ¿para qué?

¿Puedes fijar para ti mismo tu bien y tu mal, y suspender sobre ti tu voluntad propia, como una ley? ¿Puedes ser juez de ti mismo y vengador de tu ley? Terrible cosa es estar a solas con el juez y con el vengador de la propia ley. Así es arrojada una estrella al solidario espacio sideral y al soplo helado de la soledad.

Hoy te atormenta aún la muchedumbre, a ti, que eres un solo; hoy conservas aún tu valor y tus esperanzas. Más alguna vez la soledad te fatigará, alguna vez fallará tu orgullo y tu valor rechinará los dientes. Ese dia gritarás: ¡ESTOY SOLO!…”

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